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Reproducimos a continuación el artículo sobre recopilatorios y box sets que hemos publicado esta semana en las páginas de la Cartelera Turia, aprovechando la oportunidad que estas fechas prestan a regalar buena música.

 Esos preciados objetos de deseo

En fechas señaladas para marcarse buenos regalos, no faltan recopilaciones y cajas que son auténticas joyas, historia viva de legados musicales inmortales

Ry Cooder y su colección de bandas sonoras.

Es cierto que el poder adquisitivo de la ciudadanía no está para grandes dispendios, pero siempre nos quedará algún amigo invisible (o cualquier cuñado al rescate, quién sabe) con el que poder enjugar las apreturas y poder completar esa discografía que tantos desvelos nos causa. Ya sea en forma de álbum, de bonito digipackdoble o triple o (en el mejor de los casos) con una de esas cajas recopilatorias que tanto se estilan hoy en día, para solaz del completista más exigente. Por si fuera poco, las series medias de los discos emblemáticos de la gran mayoría de nombres insignes de eso que se ha dado en llamar rock and roll (o pop, en un sentido más amplio) suelen descansar a precios más que módicos en los estantes de los grandes distribuidores. Algunos bajo el formato Original Album Classics, con reediciones de tres o cinco álbumes históricos en el mismo pack. Con lo que no hay excusa que valga para no regalar buena música en estas fechas.

Cualquiera que quiera dotarse de una panorámica lo más completa posible de lo que ha deparado el 2014, por otro lado, tiene la oportunidad de hacerse (a precios no tan reducidos, claro, que por algo son trabajos agrupados aún en las cubetas de novedades) con los últimos discos de Damon Albarn, Owen Pallett, Wild Beasts, The War on Drugs, Sun Kil Moon, Beck, Lydia Loveless, Mac De Marco y muchos otros trabajos que iremos desgranando en breve en estas mismas páginas, en nuestro tradicional resumen anual. Porque si estas fechas son propicias para tomar aliento y recapitular, aún lo son más para regalarse esa caja o ese pack retrospectivo que muchas veces sirve para completar una discografía o para, en algunos casos, reivindicar la carrera de músicos que merecen ser redescubiertos.

Quizá la más obvia, tanto por su renombre como por el filón que siempre han representado sus recopilaciones, sea Nothing Has Changed (Columbia), el enésimo compendio de grandes éxitos de David Bowie. Un disco triple que picotea a través de cuarenta años de trayectoria, y aporta un nuevo single y tres canciones inéditas como gancho para el fan, que seguramente disponga del grueso de su contenido (como mínimo) en cualquiera de sus recuentos previos. Otro buen artefacto es Different Every Time (Domino), la doble entrega que recopila lo mejor de la carrera de Robert Wyatt: un artista no siempre conocido por el gran público pero indiscutiblemente central a la hora de viajar por el pop más aventurado, vanguardista y sensible de los últimos cuarenta años, desde que se diera a conocer como integrante de la escena progresiva y post psicodélica de Canterbury, a principios de los 70. No le va a la zaga The Bootleg Series Volume 11: The Basement Tapes Complete(Columbia), la caja en la que Bob Dylanlevanta acta, a través de seis CDs, de las legendarias sesiones que llevó a cabo en 1967 junto a The Band, tras el accidente que le mantuvo alejado de los focos.

Otra joya, aunque sin duda orientada al neófito, es The Album Collection Vol. 1, 1973-1984 (Sony), la caja que contiene los siete primeros álbumes de Bruce Springsteen, aquellos con los que deslumbró al mundo y que deberían ser de adquisición obligatoria para todo aquel que se quiera zambullir por primera vez en su música. Una maniobra muy similar a la de Paul Weller y su Classic Album Selection Vol. 1 (Island), que agrupa también en el mismo box set sus cinco primeros álbumes en solitario, de 1992 a 2000: la jugosa crónica del renacimiento creativo del alma mater de The Jam tras finiquitar The Style Council.

Este recorrido, que no pretende (ni puede) ser exhaustivo, podría completarse con el espléndido box set de Ry Cooder (Soundtracks, Rhino/Warner), en el que agrupa siete discos que son las bandas sonoras de películas como Paris, Texas (Wim Wenders, 1985), Crossroads (Walter Hill, 1986) o Trespass (Walter Hill, 1993), entre otras. O con el inminente G Stands for Go-Betweens Volume One (Domino), una suculenta caja que reagrupa toda la producción de la primera etapa de la legendaria banda australiana, The Go-Betweens, desde 1978 a 1984, con los álbumes originales en vinilo y varios CDs con demos, directos, y sesiones de radio, en un auténtico festín para sus fans. En la misma línea, y como extraordinario pórtico de entrada a la discografía de Wilco, el recopilatorio What’s Your 20? Essential Tracks 1994-2014 (Nonesuch) se antoja como una guía esencial para adentrarse en la obra de una de las mejores bandas norteamericanas de los últimos tiempos, justo cuando cumplen 20 años. Los completistas pueden saciar su hambre con su complementario Alpha Mike Foxtrot: Rare Tracks 1994-2014 (Nonesuch), que agrupa inéditos y rarezas. Y en clave estatal (y valenciana), pocos recopilatorios reslutan tan apetecibles como Especial de la Casa(Bonavena), el disco+DVD documental con los que Doctor Divago celebran sus 25 años de carrera.

Y para los aficionados al soul, pocas compilaciones van a encontrar más apetitosas que Holland-Dozier-Holland: The Complete 45s Collection: Invictus, Hot Wax, Music Merchant 1969-1977(Harmless/Demon), las fascinante singladura sonora que el trío de compositores se marcó tras abandonar la Motown, resumida en 14 discos. Toda una bacanal, sin duda.

Carlos Pérez de Ziriza.
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