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Esta es nuestra crítica del concierto que ofrecieron los norteamericanos Blitzen Trapper en la sala Loco Club de Valencia hace unos días, tal y como se ha publicado en las páginas de la Cartelera Turia. La foto es de Alberto Baixauli.

 

Alquimistas de la tradición

 

Sin llegar a despuntar mediáticamente con el vigor al que apuntaban hace una década, los norteamericanos Blitzen Trapper son una de esas bandas que apenas se acomodan sobre un escenario y comienzan a tocar, enmudecen cualquier sala. Disponen de un oficio tan inveterado y un conocimiento tan vasto de los palos de la música de raíz norteamericana que consiguen que los dos centenares – aproximadamente – de fieles que se acercan a verles en su gira española – la primera en una década – permanezcan absortos. Su concepto del rock , ya lo han dicho ellos mismos más de una vez, abarca de Pavement a Bob Dylan, y por el camino deja no pocos destellos del legado de Neil Young, Wilco e incluso Grateful Dead. Quizá no vayan sobrados de carisma ni tampoco propongan ruptura alguna ni reformulación de esa herencia (de ahí también ese segundo plano al que se ven sometidos), pero conciertos como el que ofrecieron en el Loco Club resultan casi tan irreprochables a los ojos y los oídos de uno como el visionado de un DVD que fuera grabado en directo: con un sonido impoluto, además en su justa medida de volumen. Su aplicada reverencia, su pulcrísima ejecución, tiene su contrapunto en esos largos desarrollos instrumentales que ahora mismo les emparentan con The War on Drugs, Kurt Vile, Kevin Morby, Steve Gunn, Ryley Walker y otros alquimistas contemporáneos que juegan a bandear la tradición a su antojo, añadiéndole algunas gotas de lisergia.

Carlos Pérez de Ziriza.

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