Seleccionar página

Esta es mi crítica del concierto que ofrecieron los escoceses Dropkick y los valencianos Star Trip hace unos días en la sala Loco Club Valencia, tal y como se publicó en las páginas de la Cartelera Turia.

 

Canciones del norte de Gran Bretaña

 

Con tacto artesanal y excepcional apego a la melodías bien talladas, los escoceses Dropkick se han granjeado una modesta pero notoria base de fans en nuestro país. Su exquisito último álbum, Longwave (2018), vio incluso la luz en el sello alicantino Pretty Olivia Records, así que no es de extrañar que volvieran al Loco Club menos de un año después de su última visita. Defendieron sus delicadas canciones, en cuyo trazado hay mucha escuadra y cartabón, con pulcritud y sin derrochar más arrojo que el que posiblemente demandan (de hecho, lo más oxigenante vino por el costado opuesto: el sosiego de “Faraway Places”), lo que redundó en su bien ganada condición de aplicados seguidores de la escuela Teenage Fanclub. Tampoco los valencianos Star Trip rehuyen tal filiación. Ya lo advirtió Rafa Navarro al principio de su set: estuvieron en Escocia junto a Dropkick y eso es como “visitar las Alpujarras para un japonés que se dedique al flamenco”. Obviamente, el rodaje sobre los escenarios no es tan prolijo como el de los de Glasgow, y eso es lo que más los distancia. Porque el irreprochable pero reverente aprecio al mismo canon viene a ser el mismo. Hasta el punto de que las dos versiones que abordaron (“Cruel To Be Kind” de Nick Lowe en el caso de los escoceses, “The One I Love” de R.E.M. en el de los valencianos) fueron prácticamente los únicos desvíos del guion.

Carlos Pérez de Ziriza.

Share This