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Esta es nuestra crítica del concierto que ofreció Jorge Drexler hace unos días en el Palau de les Arts de Valencia, tal y como se ha publicado en las páginas de la Cartelera Turia. La foto es de María Carbonell.

 

Todos los Drexler posibles

 

Pocos músicos son capaces de invocar con éxito la intimidad en un recinto de más de mil personas, logrando que el público se sienta como en el interior de la caja de madera de una guitarra, que Jorge Drexler. O de recabar un silencio casi sepulcral con una banda que hace bandera de lo sutil, con percusiones leves y absoluto desdén por el estruendo. El uruguayo había vendido todo el papel con dos meses de antelación, y volvió a brindar su sempiterna estampa de seductor de distancias cortas, hábil embaucador que logra su propósito sin dar la apariencia de buscarlo. Tampoco hay muchos músicos capacitados para enhebrar un honesto tributo a Tom Petty (“Free Fallin’”) con uno de sus temas propios (“Antes”) sin resultar pretenciosamente pomposo.

Él lo consigue sin aparente sobreesfuerzo, bien pertrechado por una banda en la que sobresale Carles “Campi” Campón (productor suyo y de los últimos Vetusta Morla) como supervisor de cada maniobra. El temario, como era de esperar, basculó de la presentación de las canciones del eficiente Salvavidas de hielo (su último álbum) hasta el rescate de “Sea”, “Milonga del moro judío” o “Inoportuna”, en recorrido que justificó el proverbial interludio acústico en solitario y el repunte bailable al final con “Bolivia” y “Luna de Rasquí”. Todo en aras de un concierto generoso, de más de dos horas, en el que las diferentes sensibilidades de su música fluyeron con naturalidad, ilustrando el largo camino recorrido desde aquellas primeras actuaciones en familia en un café del barrio del Carmen (hito que siempre recuerda cuando vuelve a Valencia) o conciertos menos añejos pero igual de fríos como el que ofreció una noche de 2000 en Burjassot junto a Sergio Makaroff (la primera ocasión que tuvimos de verle) ante una veintena de curiosos.

Carlos Pérez de Ziriza.

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