Seleccionar página

Esta es nuestra crítica de concierto que ofreció Josele Santiago hace unos días en la sala 16 Toneladas de Valencia, publicada en el último número de la Cartelera Turia. La foto es de María Carbonell.

 

Pletórico

 

Comienzan a llegar los resúmenes de lo mejor del año y por algo a Josele Santiago se le encumbra: su quinto disco, Transilvania, es de esos trabajos destinados a enmarcar un tiempo y un lugar. Una colección de canciones extraordinarias, bruñidas con la piedra de un escritor escéptico – y en ocasiones ácido – que ha sabido madurar una propuesta en solitario que trasciende con creces su legado al frente de Los Enemigos, logrando encajar en su vuelo libre de cantautor rock una serie de tratamientos sonoros (que van del fingerpicking acústico al brote ruidista) que no hacen más que diversificar y engrandecer aún más su marca. Empleando esas enseñanzas, además, como radiografía de un mundo y de un país con escasa enmienda, en el que las esencias nacionales huelen a podrido y los guardias civiles amagan con abrir candados mientras no dejan de apuntar con su fusil (sí, son licencias poéticas del músico, si se quiere, pero repletas de significado).

Sus conciertos también van cayendo poco a poco, con la misma cadencia – sin prisas – con la que se han ido espaciando los discos a su nombre (cinco en casi catorce años), y el hecho de no contar en ellos ni con Raül Fernández ni con Xarim Aresté (principales aliados en su último disco) no menoscaba en lo más mínimo la rotunda exposición de su cancionero, muy bien defendido junto al guitarra Nico Nieto, el bajista Mac Hernández, el teclista Luca Frasca y el batería Coque Santos. Así se desenvolvió su concierto del 16 Toneladas, en dos horas largas en las que se mostró pletórico, dominador absoluto de ese lenguaje propio cincelado a golpe de retranca castiza y voz de cazalla, cada vez modulada con mayor sabiduría. Lo mismo da que se remonte a “Mi prima y sus pinceles” (¿insuperable?) u “Ole Papa”, que aborde maravillas de nuevo cuño como “Un guardia civil”, “Saeta” o “Magia negra”, o que se marque un rescate en toda regla de “Desde el jergón” (Los Enemigos) a pelo, sin banda y sin micro. Ahora mismo Josele Santiago juega en otra liga, en la suya propia, y no hay quien le tosa.

Carlos Pérez de Ziriza.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de losusuarios del sitio. Si usted continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Share This