Seleccionar página

Reproducimos la crítica del concierto que los mallorquines La Granja ofrecieron hace unas semanas en la sala Loco Club de Valencia, tal y como fue publicada en las páginas de la Cartelera Turia.

 

Los cincuenta son los nuevos treinta

 

Dotados de una discografía exquisita y de una reputación en directo a prueba de bombas, los mallorquines recalaban de nuevo en una de las salas a las que más estima tienen de todo el país, justo en el momento en que se aprestan a celebrar el treinta aniversario y la pertinente reedición de Soñando en tres colores (1988), uno de sus mejores álbumes. Su historial no acumula prácticamente ni un solo tema que no sea incontestable, y aunque su nueva visita quizá no defraudó a los incondicionales irredentos (no había más que ver las caras de satisfacción en las primeras filas), dejó más bien fría al resto de la nutrida concurrencia que abarrotaba el Loco Club. Sí, las canciones siguen ahí, y hay que tener una noche rematadamente aciaga para deslucir “Persiguiendo una luz”, “Ángel de mañana”, “El chico de la moto”, “Vitamina D”, “Fuimos chicos rebeldes”, “Seis navajas”, “Y si al menos” o “Magia en tus ojos”.

Pero tanto el sonido – que rayó a una altura cuando menos mejorable – como la relajada actitud de los mallorquines, de sano compadreo con una pareja de amigos que cumplían cincuenta años (dejamos para otro día la exaltación de la amistad y el bebercio de cierto público de mediana edad que debe salir dos o tres noches al año, extensible a muchos otros bolos: daría para un artículo aparte), contribuyeron a destensar una noche que no puede contarse, ni mucho menos, entre las mejores que se les recuerdan. Los valencianos El Inquieto Roque, el impoluto proyecto de Roque Esteban, les habían precedido como teloneros con un set acústico que se sobrepuso a algún desajuste en las armonías vocales, y que tuvo como nota distintiva la participación puntual del ilustre José María Guzmán (antiguo integrante de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, Solera o Cadillac) en un par de temas, los clásicos “Calles del viejo París” y “Señora azul”.

Carlos Pérez de Ziriza.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de losusuarios del sitio. Si usted continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Share This