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Esta es nuestra crítica del concierto que ofrecieron Senior i el Cor Brutal hace unas semanas en el Teatro Principal de València, como celebración de sus diez años de trayectoria, tal y como ha sido publicada en las páginas de la Cartelera Turia. La foto es de María Carbonell.

 

Cuestión de equilibrio

 

 

Hay ocasiones que están diseñadas para el recuerdo. Para inscribir el día y la hora en que se celebran como una cita de calado simbólico. El concierto de Miquel Àngel Landete y sus Senior i el Cor Brutal revestía esa connotación. No solo por tratarse de la escenificación del décimo aniversario de un proyecto que nació explotando el rock de raíz norteamericana íntegramente en valenciano – en un momento en el que hacer eso era nadar a contracorriente: la escena valencianoparlante estaba lejísimos aún de esa normalización que ahora parece estar cerca de consolidar – sino también por la suntuosidad de una sala como el Principal, uno de los máximos emblemas de ese catálogo de recintos públicos que durante dos décadas fueron ajenos a la música pop autóctona, no digamos ya si utilizaba el catalán como lengua vehicular. Valiente insolencia, eso de emplear la lengua propia.

Más allá de gustos o de calibres en torno a un trayecto algo desigual, la apuesta de Landete se ha demostrado viable en el tiempo, al menos en su ámbito lingüístico. Y eso ya de por sí era motivo de celebración para un proyecto que, fiel al empático carácter de su líder, ha sabido erigirse en un considerable catalizador de empeños muy diversos: ahí están las colaboraciones de Mireia Vilar, Carles Chiner (Gener), Judit Casado (Euro-Trash Girl) o Clara Andrés – todos valencianos – o las de David Carabén (Mishima), Carles Sanjosé (Sanjosex), Joan Pons (El Petit de Cal Eril), Artur Estrada (Nueva Vulcano), Pau Vallvé o Jordi Lanuza (Inspira) – todos catalanes – en su último disco y también en el concierto, al que solo unos cuantos invitados tuvieron que renunciar por motivo de causa mayor. Desde el extraordinario bolo de La Muñeca de Sal hace casi cinco años en La Rambleta, ninguna banda del ámbito independiente lograba convocar tal elenco de músicos. Separadas cinco años en el tiempo, ambas noches compartían – por cierto – una canción: “El vell i el jove”, versión de Rodrigo Amarante. Todo un síntoma.

Lo que podría haberse convertido en una ceremonia de la autocomplacencia se cifró en un concierto sumamente proteico, con momentos de una brillantez incuestionable, a ratos impresionante. Porque lo de Senior i el Cor Brutal (con la muy oportuna adición de Gilberto Aubán a los teclados) en el Principal fue un consumado juego de equilibrios. La conexión comunicativa con el público podría haberse malbaratado por la solemnidad del enclave – los silencios entre canción y canción, la ausencia de distancia corta –, o bien haberse paliado con verborrea retórica, pero nada de eso ocurrió. La reivindicación (se dispensaron unos minutos a la Comissió d’Ajuda al Refugiat del País Valencià y hubo hueco para el triste repunte de la complicada situación en Catalunya: hubiera sido absurdo obviarlo) se expuso en su justa medida. Y el balance entre la producción más reciente de la banda y algunos de sus clásicos fluyó con total naturalidad, recabando cotas de electricidad que en más de un momento abrasaban (enorme Endika Martín, como siempre).

Por si fuera poco, el concierto tuvo una excelente presentación a cargo de Xavo Giménez, quien echó mano del personaje de Llopis – su obra de hace unos años – para adaptar un monólogo que sirvió de precisa contextualización (con visos de sana autoparodia) a lo que siempre han tratado de transmitir Senior i el Cor Brutal. Y unas proyecciones precisas. ¿Momentos imborrables? Cada uno tendrá los suyos, claro. Desde aquí nos quedamos con el intensísimo “Anell de Foc” (Johnny Cash) que se marcaron con Carles Chiner, la desnuda y excelsa relectura de “Marta” (Tom Waits) por David Carabén o con – claro – la coda final de “He sentit algú dir” (Devendra Banhart) con la plana mayor de participantes sobre el escenario, a modo de celebración colectiva. Que de eso se trataba.

Carlos Pérez de Ziriza.

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