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“Hoy en día lo popular es la costra de la actualidad”
Juan Perro presenta mañana Río Negro en el Teatro Olympia
Habla con parsimonia, pero con minuciosidad. Santiago Auserón (Zaragoza, 1954) mastica siempre cada palabra con una precisión encomiable, como si se viera en la necesidad de encontrar el término adecuado para expresar cada una de sus ideas. Podría llevar años llenándose los bolsillos a espuertas si, aprovechando la complaciente ola de nostalgia reinante, reunificase a Radio Futura, una de las bandas clave de la historia de nuestra música popular. Pero él prefiere seguir investigando, enfundado en ese alter ego que es Juan Perro, adaptando a las particularidades sonoras y líricas de nuestra cultura los códigos de los géneros anglosajones de mayor pedigrí. Y es que no es la misma cosa aquellos músicos que se ganan el cocido a base de servir siempre el mismo plato recalentado que aquellos que, como en el caso de Juan Perro, dignifican su rol en nuestra sociedad y obligan a reformular un concepto, el de honestidad, tantas veces empleado a la ligera. Mañana presenta su último álbum, Río Negro (La huella sonora, 2011), en formato de dúo acústico (“dos guitarras acústicas y dos voces”) junto a Joan Vinyals en el Olympia.
En él indaga sin ironía ni superficialidad en el blues, el swing, el rock clásico o el jazz, algo que podría entenderse como un desprecio consciente a la idea de postmodernidad imperante. Él lo justifica afirmando que le “encantaría que hubiera más canciones que tuvieran la vivacidad de los rocanroles de esa época, pero desgraciadamente no es fácil encontrar eso en las bandas de hoy”. De hecho, su propuesta cada vez se remonta más atrás en el tiempo en busca de nutrientes. Mientras muchos llevan doce años volviendo a los ochenta, él reivindica “que convendría ampliar la memoria sonora. El cambio más drástico que nos concierne es el que se produjo en el momento en el que los medios electrónicos intervienen en el rock.” Y no cree que sea una cuestión de géneros musicales, ya que “más que un género, lo más interesante para nosotros es ver cómo históricamente los géneros de la negritud se van diversificando, y cómo afectan al verso en español. Así es como tenemos más posibilidades de descubrir géneros nuevos en castellano.”
Imbricar estilos foráneos en las particularidades de nuestra lengua es algo que le convierte, y se enorgullece de ello, en un músico con vocación popular. Pero, paradójicamente, cada vez más recluido a un público minoritario. Cuestión de concepto, porque “se concibe lo popular hoy en día como algo que responde sólo a lo que genera rentabilidad inmediata, es la costra de la actualidad. Pero las tradiciones durables son otra cosa. Hay estratos de lo popular que son capas que me interesan mucho más, aunque se muevan más lentas. Ese es el concepto de lo popular que me interesa”. Vale, toda esa recuperación está muy bien, pero ¿no corre todo eso el riesgo de quedar sepultado bajo el maremágnum tecnológico que nos asola? Se permite negar la mayor, porque “hace miles de años que las canciones juegan un papel importante en la sociedad. Y duran porque son ideas con un gran poder de condensación”.
Su última jugada fue reelaborar parte de su repertorio con la Original Jazz Orquestra del Taller de Músics de Barcelona hace cuatro años. Teniendo en cuenta que parte de ese temario correspondía a Radio Futura, se hace obligatorio consultarle acerca de la posibilidad de una lucrativa reunión, a lo que responde, riendo, que “se han debido cansar ya de proponérnoslo. Y estamos en una dirección que no tiene nada que ver con eso”. De hecho, confiesa que “la idea de combinar mis temas con los de Radio Futura fue de Enric Palomar, pero reconozco que a mí me ha ayudado a adoptar una actitud más decidida para este disco, porque me sirvió para tomar perspectiva”. ¿Significa eso que Río Negro es una recapitulación de su camino?: “Creo que es una condensación de 30 años de trabajo y una preparación de lo que vendrá después. El trabajo en el que fluye de forma más natural el equilibrio entre lo afroamericano y la negritud en español.”
Recientemente galardonado con el Premio Nacional de las Músicas, dice sentirse “agradecido, porque me he acostumbrado a sobrevivir en un circuito selecto y muy pequeño, con medios muy justos. Y a estas alturas no pensaba en premios ni en facilidades económicas”. De hecho, su travesía en la última década viene marcada por la autoedición, al frente de su propio sello y productora, así que no es de extrañar que reivindique una consolidación de nuestra infraestructura musical que nunca termina de llegar, pero que no atribuye en exclusiva a lo precario de nuestra industria: “Ya es hora de articular un circuito sólido en este país. Y si eso no se produce no es solamente por lo precario de la industria. No podemos quejarnos siempre de las fuerzas económicas o los que nos gobiernan. El artesanado debe nacer de lo privado, no de los gestores. La gente, los creadores, son los que han de trabajar, pero no deben permitir que les quiten esa ilusión que se genera cada diez o doce años”.
Lo que acaban de leer es el texto íntegro de la entrevista que aparece hoy, resumida, publicada en el diario  El País: http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/popular/costra/elpepuespval/20111128elpval_15/Tes
Carlos Pérez de Ziriza.
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