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Reproducimos el tradicional previo que, como cada año desde hace catorce, publicamos sobre el Festival Internacional de Benicàssim en las páginas de la Cartelera Turia

 

Benicàssim se prepara para vivir la vigésimo tercera edición de su festival más emblemático

Esperando consolidar la recuperación de público de su última edición, la primera en más de un lustro en experimentar un aumento de asistentes, el Festival Internacional de Benicàssim vuelve a bascular este año en ese díficil equilibrío (dado el entorno, plagado por citas fiadas a la clonación del mismo cartel) entre sus señas de identidad tradicionales y la apertura a sonidos que, delegando de forma menos ostensible en el esquema clásico del pop rock de guitarras, consiga renovar su clientela. Entre los primeros, hay al menos cuatro bandas que ya gozaron de presencia en el festival en alguna de sus primeras ediciones, allá por la segunda mitad de los 90, y cuya presencia prácticamente subalterna en el cartel de este año, en caracteres muy menores, ilustra (mejor que ninguna estadística o reportaje de ambiente) cuál ha sido la evolución de la cita: son los británicos The Jesus and Mary Chain y Ride, los norteamericanos Dinosaur Jr y, en menor medida, los granadinos Los Planetas. Los cuatro son supervivientes de aquel sustrato indie rock de hace más de dos décadas, y puede decirse que vuelven al recinto junto a la N-332 – bueno, Los Planetas casi nunca se fueron – con encomiable solidez, manejando discursos que pueden no cotizar en el mercado actual de las tendencias, pero revelan en sus últimos trabajos una innegable capacidad si no de renovación, si al menos de puesta al día de sus propiedades más reconocibles.

En el extremo opuesto a ellos, más por ser todavía ineditos por pagos benicenses que otra cosa, el funk rock de manual de Red Hot Chili Peppers, primer cabeza de cartel anunciado hace ya meses, veteranos con un directo más que rodado aunque últimamente exento de grandes sorpresas, y la gran primicia de contar con Abel Makkonen Tesfaye, o lo que es lo mismo, The Weeknd, canadiense aupado en los dos últimos años al hiperestrellato internacional por su más que resultona forma de depurar el R’N’B contemporáneo, junto a compañías como Daft Punk, Lana del Rey, Kendrick Lamar o Future. La parte noble, por decirlo así, del cartel, se completa con los habituales peajes británicos de rigor, como KasabianLiam Gallagher, Courteneers, Foals, Biffy Clyro o Pete Doherty (con argumentos dispares), veteranos a los platos como Two Many DJs, Tiga o deadmau5, la electrónica de Bonobo o de Mura Masa (atentos a los directos de Simon Green y Alex Crossan), el grime de Stormzy, la sempiterna verbena rave mística de Crystal Fighters, la psicodelia pop de Temples, el pop efervescente y de efecto inmediato de La Casa Azul, el hip hop de la Mala Rodríguez, el pop amable de Love of Lesbian, la contagiosa batidora polirrítmica de Kaytranada, el synth pop con acné de Years & Years y, sobre todo, esa institución del rock de nuestro país que son y siempre serán los históricos Surfin’ Bichos, en el tercero de los conciertos de su gira de reunión de este año.

En caracteres menores, pero en absoluto menos propensos a convertirse en insospechada sensación del fin de semana, cabe localizar a los valencianos Gener, Tórtel o Gatomidi (estos solo de adopción), el sugestivo post punk de los londinenses Desperate Journalist, el hip hop trufado de nutrientes de la mejor música negra que encarna la californiana Mykki Blanco, el sugestivo garage rock de sus paisanos Twin Peaks o la psicodelia evanescente de Peaking Lights, bandas prominentes del indie estatal – que habitualmente no campan por esos festivales de Dios hasta provocar hartazgo – como Biznaga, Nudozurdo, Joe Crepúsculo, Havalina, Cómo Vivir en el Campo, Las Odio, Las Bistecs, The Magic Mor, Cápsula o Alien Tango y, para certificar que el festival no quiere tampoco perder el pulso de la más reciente música urbana y quedarse atrás, Bejo o Bad Gyal, adalides estatales de esas claves que hasta ellos mismos se resisten ya, en tan poco tiempo, a calificar como trap. Como cada año, toda la información está disponible en www.fiberfib.com. Y aquí lo contaremos, claro.

Carlos Pérez de Ziriza.

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