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Cosecha local valenciana de abril-mayo
 
Megaphone Ou La Mort: hay silencios que muerden (Foto: Stella Blasco)
 
Abordamos de nuevo la actualidad local valenciana comentando seis referencias, editadas todas en las últimas semanas.
La primera de ellas, el retorno del quinteto franco-hispano-argentino Megaphone Ou La Mort, cinco años después del que fuera su debut. A Silent Language incide en la tensión de la new wave ilustrada de bandas como Magazine (“Candela’s Club”), en el punzante tremendismo de la saga Diabologum (“Propos Amorphes”) y en el tenebrismo post punk (“Wake Up Romeo”), pero ahora también abren el diafragma de su visor cuando levantan el pie del acelerador para despachar cálidas esencias de crooner(como las de “Passagers Clandestins”, la estupenda “Chanson de l’oublie” o “The unbeliever”). Y siempre con el pulido dispendio de estilo de un proyecto que, generalmente, sabe estar a la altura de sus ínfulas arties, de nuevo con el trabajo del veterano José Luis Macías (ex Glamour y Comité Cisne, productor del histórico Fotógrafo del cielo de Surfin’Bichos) a los controles. Lástima que el futuro de la banda esté más que en entredicho, porque la consiguiente gira hubiera multiplicado la repercusión de un disco que, tal cual, se perfila como vibrante epitafio de una de las mejores bandas surgidas en Valencia en el último lustro.
Néstor Mir también vuelve tras cuatro años, ahora al frente del proyecto La Disolución Doméstica, y se inclina por un cambio de tercio muy arriesgado, en el que la experiencia paternal, la vida en comunidad y el cambio de idioma (de vuelta al castellano, tras su etapa francófona) juegan un papel fundamental. Así como el acompañamiento ornamental, marcado ahora tanto por el protagonismo de arreglos de cuerda y piano como por los coros femeninos e incluso infantiles. Hay quien dice que se ha puesto en la órbita de Nacho Vegas, pero lo cierto es que cuando parece querer acercarse al vodevil pop, no muy lejos de la estilización melódica de Señor Mostaza o incluso de aquellas mini operetas pop que tramaban Los Imposibles, acaba incurriendo en un pastiche algo farragoso. Es lo que ocurre con “Desencuentros dominicales” y, sobre todo, con “Britney Spears de barrio”, “Oficinista accidental” o el tema titular. Al igual que con el crooning de aroma vintage de “La Conquista del Oeste”. La sensación, dado que el considerable cambio de registro no destila naturalidad, es que se le ha ido la mano  a la hora de articular gran parte de su minutaje. Y es una lástima, porque temas como “Knock Out Casero” y, sobre todo, “Veronal y Crucifixión”, son dos elegantes, concisas y estupendas canciones pop que refrendan la clase del creador de La Nuit Subatomique (09). El próximo 8 de junio lo presentará en la Sala Russafa.
Quienes no están precisamente de vuelta, ya que debutan en largo tras una serie de adelantos, son Los Radiadores del inquieto Raúl Tamarit (ex de Una Sonrisa Terrible y veterano activista rock desde las ondas de radio). Su propuesta, producción del inagotable Dani Cardona mediante, no oculta sus filias por el rock en castellano de rompe y rasga, aquel que bebe en la tradición de 091, Lagartija Nick, Los Nikis o Los Planetas, pasados por un tamiz ciertamente iracundo que casa muy bien con los duros tiempos que nos han tocado vivir. Y alterna el mimo por modular la intensidad de sus guitarras (el psychobilly del tema titular o la pegada instantánea de “Un viejo robot”) con otros pasajes que no escapan a cierto monolitismo. En todo caso, un disco furioso y despachado a piñón, tanto para lo bueno como para lo malo. Tras desgranar su contenido este pasado viernes en Madrid, su gira continúa el 18 de mayo en Castellón (Zeppelin), 1 de junio en Albacete (Heartbreak Hotel) y el 8 de junio en Valencia (Loco Club).
Precisamente del monolitismo han intentado  escapar, con razonable éxito, Mad Robot. Mike Grau se hace acompañar ahora por Susana M. en  su nuevo proyecto, en una jugada inteligente por cuanto el retorno de Furious Planet (la banda que lideró Grau desde principios de los 90), hace un par de años, obtuvo una discreta acogida, seguramente debida a su excesivo anclaje en el pasado. Y pese a que el triángulo sonoro en el que se mueven tiene tres vértices obvios (The Jesus & Mary Chain, Weezer y Pixies), la oxigenante apertura de miras que ahora exhiben, apuntalada en la deliciosa alternancia vocal entre las dos mitades del combo, hace que temas como “The White Lady”, “Evil From Youth”  o “Simple Things” aligeren la carga rockera del álbum para abrirles nuevas perspectivas y quién sabe si nuevas audiencias.
Por su parte, Trinidadsiguen en sus trece en su segundo álbum. Un trabajo continuista que ahonda en el perfeccionamiento de una forma  turbia y bastarda de entender el rock, de difícil filiación y refractaria a la obviedad (tanto como el enmarañado diseño de su portada, fiel reflejo de su contenido). De título nuevamente homónimo, como si quisieran prolongar el halo enigmático que les acompaña. Perseveran en ese equilibrio entre influjos anglosajones e hispanos que ya es marca de la casa, en el que parecen querer envolver su visión de nuestra tradición sonora y lírica más ancestral con un manto de correosas guitarras eléctricas hijas de la independencia americana de los 90 (Pixies, Come). Siguen siendo una de las propuestas más inclasificables del panorama rock valenciano.
Y terminamos este recuento con Joni Antequera, o lo que es lo mismo, Amatria, quien vuelve por su parte con un disco cuyo título puede resumir perfectamente su agrio paso por la discográfica PIAS. Ese sinsabor, compartido por algunos otros debutantes locales, de saberse un mero cumplimiento de expediente para sellos de gran ámbito que, primando su interés por licenciar y promocionar a sus luminarias de turno, acaban por arrinconar las expectativas de crecimiento de proyectos noveles cuya idiosincrasia, incluso, pretenden a veces moldear contra natura. Lo bueno es que Antequera parece haber salido reforzado de la experiencia, porque Salir ileso desecha el exceso de artillería ornamental que lastraba gran parte de su secuela e incide en lo básico: unas canciones que son, en todos los aspectos, mejores que las de aquel debut. Progresando más que adecuadamente.

 Carlos Pérez de Ziriza.

Megaphone Ou La MortA Silent Language (VGB Records)

Néstor Mir y la Disolución DomésticaNéstor Mir y La Disolución Doméstica (Malatesta)

Los RadiadoresManual de Supervivencia (Bonavena/Malatesta)

Mad RobotBlacklisted (Autoeditado)

TrinidadTrinidad (Autoeditado)

AmatriaSalir ileso (Autoeditado)
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