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Este es el tradicional artículo que publicamos desde hace algunas temporadas para el número especial navideño de la Cartelera Turia, que estuvo en quioscos y librerías hasta el viernes pasado.

 

Música para dar y regalar

Discos y libros que se convierten en obsequios de primera magnitud

Como cada año por estas fechas, retomamos algunas recomendaciones – de mayor o menor consideración y calado – si quieren ustedes quedar como unos señores regalando buena música a aquel pariente, amigo, pareja o conocido que aún albergue ese deseo – casi fetichista – de darse un homenaje completando la discografía de sus músicos favoritos. O simplemente descubriendo lo más proteico de cualquier banda que desconozcan, a modo de introducción. Tiempo habrá para que nos sumemos a la matraca generalizada con nuestro listado de preferencias de entre todo lo nuevo que se ha publicado en este 2017, que ha sido mucho y bueno. Mientras tanto, no es mal momento para desglosar algunas de las mejores cajas y cofres conmemorativos y recopilatorios, así como algunos de los más destacados libros musicales del ejercicio que termina: esos son, al fin y al cabo, los objetos de deseo que se convierten en caprichos más que justificados de cualquier melómano de pro.

Como cada año, los aniversarios van que vuelan, y este 2017 se prestaba a celebrar los 25, 30, 40 o 50 años transcurridos de álbumes históricos, de esos que dejan huella en la memoria. Los fans de dos de las bandas más determinantes de lo que una vez fue el pop y el rock independiente a ambos lados del charco están de celebración: los de The Smiths y R.E.M. Los primeros reeditan su obra maestra The Queen is Dead (1987), con una serie de tomas alternativas y un directo en Boston (ya editaron en su día Rank, oficial y de la misma época) que solo justifican su adquisición por parte de fans irredentos y casi obsesivos. Más miga tiene la nueva factura del también magistral Automatic for the People de los segundos, ya que llega acompañado con otro directo en un club de Georgia en 1992, lo cual sí constituye primicia porque fue precisamente aquella época cuando los de Athens se ausentaron de los grandes recintos. Completando lo que sería una triada germinal del rock alternativo de los ochenta, pero remontándonos más en el tiempo, Savage Young Dü recopila toda la producción de los influyentes Hüsker Dü entre 1979 y 1982, su época más punk pero también la menos memorable.

La obra maestra de R.E.M., reeditada con todos los honores por su 25 aniversario.

Pero volvamos al inagotable arcón de las vacas sagradas: New Career in a New Town es una monumental antología de la época berlinesa de David Bowie y también de su posterior fase Scary Monsters. Recoge tomas alternativas de aquel lapso, de 1977 a 1982, en once cedés o trece vinilos. Lo más jugoso seguramente sean las remezclas originales del álbum Lodger (1977), rescatadas de las sesiones originales de Tony Visconti, ya que siempre se dijo de ellas – el propio productor lo asume – que merecían mejor tratamiento en estudio. El repertorio de Bob Dylan también sigue inmerso en su suma y sigue particular, este año con la decimotercera entrega de sus sesiones bootleg: Trouble No More: The Bootleg Series, Vol 13, 1979-1981 recupera rarezas, catorce inéditos y material en directo de aquel periodo. También es buena época para remontarse mucho más atrás en la mitología rock y recuperar las primeras canciones de Elvis Presley, cuarenta años después de su muerte, en A Boy From Tupelo, lujosa caja que recoge todo lo que grabó en aquellas sesiones en la Sun Records a mediados de los 50.

Más aniversarios: la aventura psicodélica de los Rolling Stones, Their Satanic Majesties Request (1967), cumple 50 años y lo celebran con una reedición en formato mono y stereo. U2 se suman a la conmemoración del 30 aniversario del disco que les consagró, The Joshua Tree (y a su gira), con reedición deluxe que incluye remezclas de Daniel Lanois, Steve Lillywhite o Flood, libreto fotográfico y todas las caras B. The Jam celebran los 40 años de sus primeros trabajos con una caja llamada 1977, que agrupa In the City y This is the Modern World – sus dos primeros álbumes – con demos y tomas en directo, en cinco cedés que, con todo, no aportan mucho a su excelente caja de hace más de quince años. Y Paul McCartney no se espera a 2019 para desenterrar su Flowers in the Dirt (1989), uno de sus mejores discos, en una reedición que tiene en inéditos como “The Lovers That Never Were”, compuesto a medias con Elvis Costello (cuya fue presencia determinante en casi la mitad de aquel trabajo), una de sus mejores bazas.

The Jam agrupan su producción de todo 1977, el año de su eclosión, en una completa caja.

Otras compilaciones, menos exhaustivas que los box sets mentados, sirven al menos como completas introducciones a obras de mucha entidad. Es el caso de Diamonds, recopilatorio en el que Elton John agrupa lo más destacado de una carrera que transitó de lo brillante a lo vulgar y luego a lo correcto. O también de Lovely Creatures. The Best of Nick Cave & the Bad Seeds (1984 – 2014), nueva antología de Nick Cave. O de The Best of Big Star, que resume la carrera de Alex Chilton y sus Big Star en 16 canciones, cinco de ellas en su versión single, y que puede ser un buen pórtico de entrada para quien no necesite desembolsar en su estupenda caja del año pasado. En el apartado estatal, bastante más huérfano de exhumaciones valiosas y cuidadas, apenas recordamos ahora mismo Balones Fuera, la necesaria recuperación de los cinco primeros epés de Sr. Chinarro, todos los que facturó entre 1993 y 2002 (agotados y sin distribución digital) y la enésima recopilación de Nacha Pop, un doble cedé llamado Chica de ayer y otras canciones que consiguen que te pueda amar, que se vendió – una vez más – como su “recopilación definitiva”. Hasta que dentro de unos años toque redefinir el propio concepto definitivo, claro.

Y cerramos este listado de recomendaciones con algunos de los libros musicales más interesantes a los que hemos tenido ocasión de echar el guante este año. Autobiografías tan jugosas como Ropa música chicos de Viv Albertine o Cuatro millones de golpes de Eric Jiménez, ensayos tan apasionantes como Como un golpe de rayo de Simon Reynolds, En éxtasis de Joan Oleaque, Rockeros insurgentes, modernos complacientes: un análisis sociológico del rock en la Transición (1975-1985) de Fernán del Val o el colectivo Mierda de Música; narraciones tan divertidas como En busca de los libros perdidos de Eric Spitznagel, recuentos periodísticos tan proteínicos como Fiebre de vivir. Apocalípticos y desintegrados en el rock español de los 70 de Jesús Ordovás y repasos históricos tan completos y excitantes como Historia de la música disco de Luis Lapuente. Entre algunos otros que exceden este espacio.

Carlos Pérez de Ziriza.

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