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Reproducimos el último texto remitido para la sección The Music Box de la Cartelera Turia, en el que valoramos brevemente algunas de las más destacadas novedades de las últimas semanas.

Suede: volando alto de nuevo contra todo pronóstico.


Nada mejor que afrontar los primeros calores de la primavera con un buen arsenal de recomendables novedades. La primera es la vuelta de los británicos Suede. Si a cualquiera le dicen que las canciones que integran su último disco fueron extraídas de las sesiones del fulgurante Coming Up (96), metidas de lleno en el subidón de aquellos días de vino y rosas, no tendría argumentos para desmentirlo. Porque Bloodsportses una inesperada y vigorosa vuelta de Brett Anderson y los suyos a su mejor registro. Ese que, guitarras cortantes en mano y con la voz de Anderson nuevamente volando alto, exhibe con orgullo un romanticismo de arrabal al servicio de extraordinarias canciones, algunas de ellas hits instantáneos. Un retorno magistral. 

Prácticamente a la misma altura se sitúa Sam Beam, o lo que es lo mismo, Iron & Wine. Ahondando en el camino esbozado en su predecesor, el norteamericano se aleja definitivamente del folk para abrazar de lleno la religión del mejor soul blanco y el mejor soft rock en una celestial colección de canciones. Confirmando que lo suyo (y lo de los últimos Destroyer) es más que una tendencia de temporada. 
En similares conceptos, aunque por una senda más comercial y bailable, siguen transitando los parisinos Phoenix, quienes no incorporan ahora grandes novedades a su discurso. Rompieron la barrera del público masivo hace cuatro años, merced a un trabajo ligeramente irregular pero armado de algunos estupendos singles, y se puede decir que Bankrupt hace lo propio, con su sofisticada y pegadiza actualización de motivos new wave y synth pop funcionando a pleno rendimiento. 
Por contra, a quienes se les pasó el arroz de las modas fue a !!! (chk chk chk), lo que no es óbice para que, alejados de aquella fiebre punk funk, aún entreguen estupendos (y más asequibles) discos que ponen el acento más en el segundo de los términos que en el primero. 
También a pleno rendimiento, aunque en sus antípodas estilísticas, cabe situar la nueva aventura sónica de unos Flaming Lips que, pese a no renovar sus shows en más de una década, aún engendran deliciosas marcianadas como The Terror: una oscura y abigarrada dosis de space rock, drones obsesivos y psicodelia obtusa. 
Y terminamos con Billy Bragg y su más que recomendable inmersión en la tradición sonora americana, esa que comenzó cuando recuperó el legado de Woody Guthrie junto a Wilco hace tres lustros, y que le reafirma, en Tooth & Nail (producido por el insigne Joe Henry) como un cantautor aún necesario.

Carlos Pérez de Ziriza.
Suede-“Bloodsports” (Warner); Iron & Wine-“Ghost on Ghost” (4AD/Popstock!); Phoenix-“Bankrupt” (Warner); !!!-“Thri!!!er” (Warp); The Flaming Lips-“The Terror” (Warner/Music As Usual); Billy Bragg-“Tooth & Nail” (Cooking Vynil/Popstock!).
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